lunes, 2 de julio de 2012

El chico que viaja al país de la locura


``En cada uno de mis viajes me llevo algo, esa es la manera como vivo, aprendiendo todos los días algo nuevo con el objetivo de aplicarlo en mi día a día porque al final del camino lo que nos queda es esto´´

Él esta enamorado de la vida, de su país, disfruta y aprovecha cada uno de los momentos que se le presentan, va más allá que los demás, no tiene límites, tampoco le teme al fracaso, si pudiera nombrar todas sus cualidades pasaría días y hasta meses. 
Emmy Lounes es el nombre del chico al que me refiero, de nacionalidad Francesa, este año se mudó a Venezuela para cursar un semestre en la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), vive con una familia en San Antonio de los Altos, su hermano de aquí lo conoció hace un año en Paris y le propuso ir a Venezuela, sin pensarlo dos veces se preparó para ir al país de la locura.
Así llama Emmy a Venezuela, dice que cuando tomó la decisión de venir sus familiares y amigos decían que los venezolanos estaban locos, que todo en aquel lugar era un desastre, él ignoro los comentarios y decidió arriesgarse y aventurarse en un mundo totalmente desconocido. 
Este chico de tan solo 23 años estudia Administración en la Universidad de TELECOM Ecole de Management, está por finalizar la carrera,  solo le queda el último año, al regresar a Francia culminará sus estudios, al parecer su marcha de Venezuela será en el 2013, unas semanas atrás asistió a una entrevista y fue aceptado por lo cual extenderá su pasaje el cual tenía agosto como mes de salida. 
Con solo 5 meses en Venezuela, Emmy se ha adaptado fácilmente, se podría decir que es uno más de los venezolanos, su pronunciación y su léxico a pesar de tener poco tiempo es muy bueno, sus frases coloquiales causan gracia, pero ha logrado ganarse el cariño de los estudiantes de la UCAB, va a sus reuniones, salidas y encuentros.
En julio culminan sus clases en la universidad y en octubre comienza sus pasantías-trabajo en la Corporación Andina de Fomento (CAF), enfatiza que todo en la vida es aprendizaje, con el más mínimo detalle estamos aprendiendo, se queda para formarse y adentrarse de forma más directa en el ambiente laboral para de esta manera adquirir un conocimiento más amplio y vivir una nueva experiencia.
Otros dos franceses se inscribieron en el Programa Internacional de la UCAB, sin embargo, estos no se han adaptado por completo por diversas razones, una de ellas no había salido de Europa y no sabía lo que se iba a esperar mucho menos al ir a un país como Venezuela que es muy diferente a Francia o a cualquier otro país europeo. 
A diferencia de la chica francesa, Emmy ya había viajado por Latinoamérica un par de veces y sabía de alguna forma lo que se iba a encontrar pero a pesar de que estaba preparado tanto mentalmente como psicológicamente cuenta que el concepto que el tenía y le contaban sus amigos no era nada para lo que es Venezuela, dice que una de las cosas que más le ha gustado hacer es montarse en moto-taxi, ``es algo increíble, nunca antes lo había hecho pero ahora será mi medio para trasladarme´´. - risas- 
En sus ratos libres, Emmy, recorre la ciudad de Caracas, ha ido hasta los lugares mas recónditos de la Capital, conoce el Centro de pie a cabeza, la plaza Altamira, El Ávila y muchas cosas que ni los propios venezolanos conocen o frecuentan. 
En Agosto espera ir a Ciudad Bolívar junto a sus amigos y conocer una de los más grandes patrimonios de Venezuela, El Salto Ángel, que es la caída de agua más alto del mundo.
``Hoy por hoy pienso que todo llega por una razón y aprendí cada uno de nosotros debe formar su propio criterio de cómo ver las cosas, es por esta razón que no me arrepiento de haber parado en el país de la locura´´. 


Karen Guerra

UCAB brinda a sus estudiantes programas de intercambio académico


 El proyecto tiene como propósito contribuir con la formación de los alumnos que buscan crecer profesional, social y culturalmente

La Universidad Católica Andrés Bello desde hace algunos años lleva a cabo el programa internacional UCAB, que consiste un programa de intercambio académico de 1 ó 2 semestres con universidades extranjeras, pertenecientes a la Red de Universidades Jesuitas de América Latina con el objetivo de aportar con la formación del estudiante Ucabista. 
El proyecto cuenta con la participación de 23 universidades en América Latina, de estas 21 pertenecientes a la Asociación de universidades confiadas a la compañía de Jesús en América Latina, para un total de 30 universidades, el resto de las universidades se encuentran en Europa, específicamente en Alemania, Francia y España. 
Hasta el momento alrededor de 80 estudiantes han participado en el intercambio. Adriana Humpierres, estudiante Comunicación Social en la UCAB señala: `` fui a Brasil porque quería rodearme con otras personas y conocer unA cultura diferente; la experiencia es inigualable, una cosa es contarlo pero otra es vivirlo, definitivamente lo recomiendo´´ .  
Al ofrecer el programa los jóvenes cuentan con la oportunidad de cursar materias que complementan el pensum de su carrera, sin embargo, actualmente para poder participar es necesario tener una cantidad mínima de semestres aprobados con un promedio de notas de 15pts para poder aplicar. 
Actualmente la cantidad mínima de semestres aprobados y el promedio de notas exigido que debe tener un estudiante UCABISTA para aplicar al programa internacional varían entre las diferentes escuelas. A continuación se presentan los requisitos por escuela.

Karen Guerra


Intercambios universitarios, una experiencia cultural


La experiencia de poder vivir en otro país y conocer otra cultura puede resultar fascinante
Es el caso de María Ignacia Sierra Ravelo, una estudiante de último año de Sociología en la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB).
Esta muchacha, al igual que unos pocos decidió incursionarse en una nueva aventura y aplicó para irse de intercambio durante un año a la Universidad de Telecom Management & Business ubicada en la ciudad de Evry en Francia.
La UCAB por ser una institución Jesuita, tiene convenios con diversas universidades alrededor del mundo, entre las que figuran casas de estudio de casi todo el continente Latinoamericano y en Alemania, España y Francia. La ventaja de los convenios es que los estudiantes no pagan matrícula es este lapso, sólo su hospedaje y manutención.  
El departamento de internacionales de la UCAB en este último año ha buscado impulsar las posibilidades de que sus estudiantes se enriquezcan con estos intercambios culturales y académicos. Cabe destacar que es más una práctica cultural que académica, debido a que en muy pocas carreras se revalidan los estudios que hagas en el exterior. Actualmente una de las carreras que lo hace es Ingeniería Industrial y Telecomunicaciones. Aunque no se puede descartar que los estudiantes si adquieran conocimientos, sobre todo si se van a países donde se hablan idiomas distintos a su lengua materna.
Tal como cuenta María Ignacia, irse de intercambio puede resultar una aventura tanto divertida como aterradora. Aterradora porque no es nada fácil llegar a un país desconocido, donde no hablan tu idioma y tú apenas entiendes algunas palabras. Pero a medida en que te vas acostumbrando y empiezas a conocer gente se vuelve algo inimaginablemente divertido.
Sierra, al llegar al campus que fue su hogar durante casi un año, pudo observar un lugar muy acogedor. Dormía en uno de los dormitorios de mujeres, en cuarto pequeño con baño compartido. En la Universidad de Telecom acostumbran a darles grandes bienvenidas a los estudiantes extranjeros y una vez al mes organizan fiestas temáticas para que puedan integrarse con los estudiantes regulares.
Telecom cuentan con unas instalaciones “hermosas”, tal como las describe ella. Cuenta con dos cafetines, un restaurant, un bar, una gran biblioteca, área de canchas y dormitorios. Evry está ubicada a 45 minutos aproximadamente en tren de la capital francesa, por esto no todos los estudiantes se movilizan diariamente sino que se quedan en el campus y van a París los fines de semana.
Durante su estadía en Francia, María Ignacia estudio materias sobre negocios, gerencia y mercadeo. Lo que puede que no esté totalmente relacionado con su carrera, pero le da herramientas y un agregado en comparación con sus colegas. Las materias son impartidas en inglés y además tienen 6 horas de francés a la semana.
Tuvo también la oportunidad de viajar por Europa; la opción más fácil y económica era movilizarse en tren o en vuelos chárter y con  las amistades que estableció, siempre conseguían dónde quedarse en los lugares que visitaban.
Actualmente, María Ignacia se encuentra elaborando la parte final de su trabajo de grado y está trabajando como beca-trabajo en el departamento de internacionales de la UCAB. “Irme a Francia es algo que no cambiaría por nada, fue una experiencia increíble e inolvidable, de verdad que se lo recomiendo a todos los que tengan la posibilidad”. Parte de su trabajo es incentivar al estudiantado para que se anime a irse por un semestre o un año, es la encargada de llevar las comunicaciones del departamento y además es la persona encargada de hacer el primer contacto con los estudiantes que se dirigen a la oficina para pedir información. Es la persona ideal para estas funciones debido a que ella ya vivió la experiencia.  

Andrea González Tredinick

domingo, 1 de julio de 2012

La UCAB forjando futuros exitosos


La Universidad Católica Andrés Bello ofrece a todos sus estudiantes el Programa Internacional UCAB: intercambio académico de 1 ó 2 semestres con universidades extranjeras, parte de éstas pertenecientes a la Red de Universidades Jesuitas de América Latina (AUSJAL)
La universidad Católica Andrés Bello, perteneciente a la red de Universidad Jesuitas de América Latina, es una de las mejores referencias educativas a nivel mundial: universidades en todo el mundo aceptan y aprueban a estudiantes egresados de nuestras aulas.
La Universidad Católica Andrés Bello, líder en excelencia y educación en Venezuela desde hace años atrás, la UCAB cuenta con un programa que ofrece a todos los estudiantes, tanto de pregrado como de postgrado, una opción de intercambio internacional, en donde se podrán cursar 1 ó 2 semestres fuera de nuestras fronteras, como por ejemplo: Universidad Católica de Córdova en Argentina, Universidad Alberto Hurtado en Santiago de Chile, Escuela de Derecho de la Universidad Libre de Berlín, Universidad de Deusto en San Sebastián España, entre otras tantas.
Paula Moreno, estudiante de Comunicación Social, optó por esta irse a realizar el intercambio en la Universidad de Deusto en España, en 2010 cuando procedía a cursar el 8vo de la carrera. “Para mi fue una experiencia única y no me arrepiento por nada del mundo, aprendí como nunca y le doy mil gracias a la universidad por permitirme vivirlo”
Para poder optar por esta alternativa, primero los estudiantes tienen que revisar los requisitos que pide su escuela, los estudiantes interesados deben realizar una entrevista con el director de su escuela con la finalidad de conocer y analizar las posibilidades de reconocimiento académico de las materias cursadas durante el intercambio.
Así como Paula, actualmente, más de 80 estudiantes han tomado esta valiosa opción para expandir sus conocimientos y conocer nuevas culturas. María Elisa Gómez, estudiante de comunicación social nos señala que “la cosa es que no muchos conocen que la universidad les brinda una opción, hay gente que se gradúa sin saber que pudieron haber optado por irse uno o dos semestres, de paso que la oficina de recursos internacionales no es muy conocida”
La UCAB siempre manteniendo su liderazgo a nivel educativo, le permite a sus estudiantes expandir sus conocimientos y conocer nuevas culturas con su Programa Internacional. ¡Bravo UCAB!

Verónica C. González F.

Vive una verdadera experiencia


La globalización ha incidido en todos los aspectos: comerciales, tecnológicos, sociales, culturales, pero sobre todo en la educación, ya que ha conllevado a que más de 2,8 millones de alumnos universitarios cursen sus estudios fuera de sus países de origen
El hecho  de que haya un incremento en la preferencia de muchos estudiantes universitarios de ir a estudiar a otros países,  dejando así transitoriamente su país de origen,  puede ser una manera de crecimiento para América Latina.
Claro, debemos tener en cuenta que las universidades nacionales deben estar organizadas en pro de proporcionar una gestión educativa de excelencia, garantizando la capacitación y formación de profesionales idóneos  que  contribuyan con el desarrollo de su país de origen, mostrándole al mundo que  las universidades latinoamericanas cuentan con Programas de estudios avalados. Pero el darles una opción como esta a los estudiantes es de gran ventaja para ellos. 
Un ejemplo de excelencia y oportunidad es la Universidad Católica Andrés Bello, ubicada en Caracas, Venezuela, ya que ha desarrollado un programa internacional para sus alumnos, el cual le permite cursan 1 ó 2 semestres, en las diferentes universidades Jesuítas ubicadas en América Latina y Europa. Con el motivo de promover el ejercicio de sus carreras en su país natal, después de cursar los semestres en el extranjero, los alumnos deberán regresar al país a terminar su carrera. 
En un análisis realizado por Cyntia Palacios sobre el incremento de estudiantes que van a estudiar al extranjero, en el diario La Nación de Buenos Aires, señala que estudiar lejos de casa es una tendencia que crece: el número de estudiantes matriculados en instituciones de enseñanza superior fuera de sus países de origen asciende hoy a 2,8 millones de alumnos, lo que representa un aumento del 53% respecto de 1999. 
Los datos surgen de la edición 2009 del Compendio Mundial de la Educación publicado por la Unesco, que se dio a conocer en la Conferencia Mundial sobre Educación Superior que el organismo realizó recientemente en París. 
Se trata de un universo que creció significativamente en los últimos 35 años. En 1975 sólo 800.000 universitarios estudiaban fuera de su país, y hace una década lo hacían 1,7 millones. De todos modos, el informe da cuenta de la tendencia cada vez mayor de los estudiantes a establecerse después de sus estudios en su región de origen. 
"En América latina y el Caribe, por ejemplo, la proporción de estudiantes que han cursado estudios en el extranjero y optan por permanecer en su región pasó del 11%, en 1999, al 23%, en 2007", señala la Unesco en el informe. 
El ritmo de la globalización universitaria está en reconocido ascenso, como se ve reflejado en el hecho de que el 20% de los alumnos estudian ahora en un país extranjero.  Principalmente encontramos que China cuenta con el mayor número de estudiantes que cursan estudios afuera: 421.100 en total. Seguidamente La India  con 153.300, la República de Corea (105.300), Alemania (77.500), Japón (54.500), Francia (54.000), Estados Unidos (50.300), Malasia (46.500), Canadá (43.900) y la Federación de Rusia  con 42.900 estudiantes.  Es así, el 38% de los jóvenes realizan sus estudios en países en el extranjero. 
Anteriormente, en 1999, los Estados Unidos recibían al 25% de los jóvenes que cursaban estudios fuera de su país. Hoy en día llegan a sus aulas el 21,3%, es decir unos 595.900 jóvenes.
Por otro lado, el Reino Unido alberga unos 531.500 estudiantes extranjeros, seguido de Francia con 246.600, Australia (211.500), Alemania (206.900), Japón (125.900), Canadá (68.500), Sudáfrica (60.600) e Italia con 57.300 estudiantes.
Pero, un punto importante es qué carreras eligen estos estudiantes. Según el informe, uno de cada cuatro estudiantes en el extranjero, es decir el 23% de ellos, estaba matriculado en programas de ciencias empresariales y gestión. El segundo lugar entre los sectores más solicitados lo ocupan las ciencias exactas y naturales, con el 15% de las matrículas. Siguen la ingeniería, la industria y la construcción con el 14% de los estudiantes. Y por último encontramos las artes y letras, con el 14% de estudiantes extranjeros.
Si relacionamos la elección de las disciplinas y las regiones que eligen,  se puede ver que los estudiantes de América latina y el Caribe eligen preferentemente las ciencias empresariales y la gestión cuando van a estudiar a los Estados Unidos. Esa decisión guarda relación con las necesidades de los mercados de trabajo de los países de procedencia de los estudiantes.  
Universidades en todo el mundo reciben anualmente a miles de estudiantes extranjeros, dándoles así una valiosa oportunidad de expandir sus conocimientos y de aplicarlos en sus países de origen, otorgándoles de esta manera el vivir una experiencia única y maravillosa.

Verónica C. González F. 

Lejos de casa


El programa de intercambio que ofrece la UCAB incita a la superación de los estudiantes

Se ha caído la conexión nuevamente. Es imposible que el origen del problema haya empezado en donde está Adriana, allá no ocurren esas cosas; seguro la compañía que me provee el servicio de internet ha tenido algún inconveniente. Es normal. Es normal que la comunicación sea así. Desde que se fue, todo ha sido así.
Adriana Jaén, estudiante de Derecho de la Universidad Católica Andrés Bello, participa actualmente en el programa que ofrece la universidad para realizar un intercambio académico. Se trata de un programa internacional que, durante uno o dos semestres, se realiza un intercambio entre estudiantes de la UCAB y universidades extranjeras, donde parte de estas pertenecen a la Red de Universidades Jesuitas de América Latina (AUSJAL).
Adriana lleva cuatro meses fuera de casa. Durante este tiempo nuestra comunicación se ha visto limitada a un horario restringido, donde “gracias” a un servicio de internet, podemos vernos, apartando todas las dificultades, mediante nuestra cuenta de Skype.
“Creo que Intercable está haciendo de las suyas por allá de nuevo, ¿no?”, me dice Adriana por un correo al finalizar, sin que nosotros lo hayamos decidido, nuestra conversación. Al parecer, es normal que la limitaciones tecnológicas, y las no tanto, que ocurren en el país, se asuman como un evento cotidiano.
La mentalidad de muchos continúa siendo paupérrima; el esfuerzo que se debe hacer por el progreso parece ser una faena muy ardua que es muy difícil de encarar. El programa de intercambio que ofrece la UCAB parece ser una salida para acabar con la apatía que muchos sienten. La orientación primera de este programa es formar un universitario y un ciudadano glocal, que piensa global y actúa local.
Adriana es un fiel ejemplo de que la superación no es un asunto de suerte, simplemente se debe buscar correctamente. El programa internacional brinda a los estudiantes UCABISTAS la oportunidad de cursar materias que ayuden a complementar el pensum que brinda su carrera. 
Hasta ahora, más de ochenta UCABISTAS han participado en este intercambio, demostrando así que la necesidad de crecimiento personal y profesional ha aumentado entre los estudiantes. Adriana extraña su casa, pero entiende que, dadas las circunstancias, esta es la mejor opción para ella. 


José Rafael González


La estupidez interpretativa

“En la improvisación reside la fuerza”
Walter Benjamin (1921)

La interpretación es la expresión máxima de la grandilocuencia de la estupidez. Como característica esencial del ser humano, como elemento inseparable de nuestra conducta y como categoría primordial de nuestra imperfección, la estupidez es cotidiana e inabarcable; colectivamente nos supera siempre. Al mirar alrededor, es imposible no cuestionarme: ¿por qué la mayoría de los seres humanos no se acepta a sí mismo como estúpido?
No existe reflexión que refleje tan bien su enunciado;  debe ser, sin duda, mérito de la “estupidez” en la que participamos. Es difícil, reflejar en tan pocas palabras tanto caos en una reflexión, pero sin duda, ¿Qué se nos puede pedir como “especie”, si el principio de todas las cosas, áperiron en los términos de Anaximandro de Mileto, si lo que nos permite explicar la derivación de todas las cosas, es la “estupidez humana”? 
Interpretemos “estúpidamente” sobre las palabras que preceden a este comentario: si tomamos a la  estupidez como “característica esencial del ser humano”, podríamos decir entonces que es un concepto ideal del que participamos activamente como especie. Esto presenta un nuevo dilema: ¿todos participamos igualmente de esta “estupidez humana“?, ¿hay personas que participan de esta estupidez de una forma más activa que otras?, ¿podemos encontrar en los humanos algún tipo de estupidez no propia de los humanos? y, de resolver positivamente este último caso, ¿estaríamos en presencia de algún sujeto que ha sobrepasado los límites de la “estupidez humana”? 
Interpretar es imitar. Platón, en sus postulados, propuso que el valor que residía en el arte era totalmente dudoso, no era más que una mímesis creada de algo dispuesto con anterioridad. Pero, ¿qué ha sido creado?, ¿qué puede ser cuestionado?, ¡¿qué demonios puede ser apreciado?! Partiendo de la utópica idea de que algo en efecto puede ser creado, aunque es de total conocimiento que nada posee un origen adánico, es sencillo plantear que la interpretación no es más que una empobrecedora visión subjetiva de algo que ha sido transformado a lo largo de un tiempo dado. Interpretar es empobrecer. 
¿Te sientes un tanto estúpido? Aún nos queda un poco más; cito: “como elemento inseparable de nuestra conducta y como categoría primordial de nuestra imperfección, es cotidiana e inabarcable, colectivamente nos supera siempre”, es decir, estupidez cinco, humanos cero; ¡Nos están goleando! 
El caso es que el razonamiento tiene su propia inercia. De ser cierta la exposición inicial donde planteamos la grandilocuencia que proviene de la interpretación, podremos afirmar que existe la “estupidez humana”, ya que nuestra conducta y comportamiento al valorar el contenido que milagrosamente es desprendido por el aura de cualquier obra, sitúa a nuestra característica paupérrima en la cima jerárquica de las categorías que dan cuenta a nuestra enorme imperfección. ¿Te preguntas estúpidamente si no estarás sobrevalorando la estupidez? 
Visto de esta manera, sorprende que las culturas clásicas no dedicaran un templo o un recinto religioso, explotando acá la génesis del arte, para una deidad que englobaría lo más banal e idiota de la raza humana. Desprendiendo una forma femenina, una mujer extremadamente voluptuosa, cargada de un hedor que solo podría ser admirado por aquellos idiotas que nos hacen creer que sus capacidades físicas y mentales trascienden los límites de lo establecido naturalmente. ¿Misógino? Ni un poco, simplemente hago uso de mi más sabia estupidez. 
Si has tenido la gallardía de llegar hasta este punto, donde tu sed de conocer los límites de la interpretación han aumentado, podrías considerarte realmente estúpido. “La interpretación es la manera en que la mediocridad rinde tributo al ingenio”, cita Susan Sontag en la recopilación post mortem  de sus ensayos “Contra la interpretación”, una especie de ironía mal lograda de los escritos de Aristóteles en “Sobre la interpretación”.
Sontag tiene razón en esa frase, la interpretación no hace más que empobrecer al arte, desvirtuarlo hasta convertirlo en algo estúpido. Pero, respetando los delicados oídos de la audiencia, Sontag no es más que una estúpida. La manera en que aborda el tema, tratando de afirmar como el arte no puede ser llevado a otro plano, desvirtúa totalmente la concepción actual que se tiene del mismo; quedaría tan solo como un adorno.
La estupidez nos engloba como especie, la estupidez nos hace humanos. En fin, podría seguir estúpidamente, diciendo más estupideces; pero será mejor que reserve alguna para mi vida cotidiana. No quisiera agotar mi estupidez de un plumazo y que mis acciones y actitudes cotidianas se resintieran por la falta ocasional de estupidez.


José Rafael González

El olor del tiempo


Como el frágil sonido que arroja el corcho al liberarse de aquel opresor que lo mantenía cautivo desde hace décadas, así, prácticamente, se ha convertido esta experiencia junto a ti. Un dulce aroma que se desprende del sin fondo de aquella botella, evoca el efímero recuerdo de tu azabache caballera sobre cada rincón de mi rostro.
Aquella multitud de sentimientos que no lograron calar, terminaron juntándose, terminaron mezclándose, hasta lograr una masa informe que, lamentablemente, ni tu ni yo lograremos descifrar.
Quizás sea la unión de un racimo siciliano, la fragancia de un cerezo y el tiempo; pero cada aspiración vuelve trémulo mis sentimientos, mientras un ligero e insistente escalofrío surca los vellos de mi nuca evocando tu delicada respiración.
Porque las copas vienen y van, esbozando en mi memoria los recuerdos de tu inocente melodía, esa suave voz que tallaba en mi ser los más delicados sentimientos, mientras cientos, miles, millones de aromas se grababan entre nuestros dedos. Siento el mundo en tu sonrisa, veo la perpetuidad en tu sonrisa; quizás esos momentos, esas melodías, esos aromas queden plasmados en tu recuerdo, en nuestro recuerdo; pero el tacto de aquella dulce fragancia me torturará día tras día.
Ahora, como para aumentar el drama y la melancolía, ha decidido llover. No se si es parte de un malévolo plan, pero el aroma que desprende el vino dejó su dulzura atrás; ha empezado a tomar “un cuerpo escabroso”, dirían muchos catadores de este maldito elixir. Pueden ser las gotas que ahora rozan mi rostro mientras doy pasos temblorosos hacia el final de mi balcón las que tatúan ahora, las que marcarán por siempre la pérdida de tu aroma.
Gotas de agua, gotas de lluvia, gotas de lágrimas que tratan de acariciar, que se empeñan en borrar el dulce aroma que dejó tu negra caballera, que ya no recuerdo tan azabache, en cada rincón de lo que alguna vez llamaste “delicado corazón”.
“Entre más te tengo, más te pierdo”, citaba Gene Kelly en un diálogo de Singing in the rain, mientras un ente purulento se gestaba en el medio de su pecho. Que irónica esta frase y este momento: entre más necesito y deseo estar con ese ser, más lejos quedo de mi persona; con mayor facilidad pierdo el sentido de lo que, en algún momento, fui, de lo que llegué a representar. Nos conocimos cuerdos, nos fundimos en un tiempo insano.
Porque el olor de la lluvia despierta el anhelo de tu sonrisa y de tu voz, el olor de este maldito vino, el de tu cabello; porque el cerezo, la uva, las lágrimas y el recuerdo se juntan en la fragancia que domina y maneja mi eterno presente. A ti te debo el todo, a ti te debo la nada; simplemente dejaré que las fragancias jueguen con este viento frío de invierno; esperando que la próxima primavera se lleve la lluvia, se lleve el alcohol.
Y es que el aroma y el amor terminan siendo lo mismo, un afán de perpetuidad que busca, cuando comienza, hacerse notar; pero a medida que transcurre el tiempo se va perdiendo, se va pudriendo, se va olvidando.


José Rafael González